En un pueblo muy pequeño, vivía una niña llamada Lucia
A ella le encantaba cocinar pan, pasteles y pastelillos para regalar a sus amigos en sus celebraciones.
Recordó que su amiguita Jessica cumplía años al día siguiente, pero a lucia le faltaba algo para cocinar un delicioso pastel.
¡¡¡Azúcar!!!... dijo ella, mis postres necesitan suficiente azúcar, sino, no sabrán delicioso.
Entonces Lucia fue corriendo a la tienda que estaba cerca de su casa para comprar lo que le faltaba.
Le dio las gracias al tendero, se despidió con amabilidad y regreso a su casa.
Cuando llegó, ordenadamente guardo el azúcar junto con los demás ingredientes
En la mañana siguiente, desde muy temprano comenzó a cocinar uno de sus pasteles favoritos.
Termino de hacer un delicioso pastel bellamente decorado y se fue muy contenta a la fiesta de Jessica.
Todos disfrutaron el enorme postre de vainilla con frutas.
Sus amiguitos estaban tan admirados y contentos, que le pidieron que fuera la maestra para aprender a ser Chefs Reposteros.
Siempre hay una lección en las pequeñas historias:
Recuerden: Hagan pasteles para sus amigos... seguro, los querrán mucho y los recordaran siempre.
por: Imaginásofa Celeste Fo









